PATO

Una mañana, hojeando el periódico, me detuve en una foto que llamó especialmente mi atención. Era la foto de un pato. Pero no era un pato cualquiera, de los de charca de los jardines. Era un pato asilvestrado, un intruso. Me dispuse a imaginar cómo sería ese pato... Tenía aspecto agresivo y quizás más peleante con los de su especie. Lo imaginaba engullendo el fango del río, llenando su pico de algas mientras busca algo apetitoso. Sus ojos se enfurecían; movía sus patas intentando mantener su cabeza largo rato bajo el agua. No podía aguantar la respiración tanto como desearía. Rabiaba.
Abría el pico y no decía nada, ni "cuac". Un cisne de cuello blanco se acercó: -¡Pato, estás loco!. Pato le mordió... (su cuello blanco se volvió encarnado).
Él no era un pato cualquiera, era un intruso.
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home