meiosis

13.11.05

DOMINGO DE INVIERNO

Hoy es el día por excelencia, en que los niños salen a los jardines de la mano de sus padres, y digo padres, en masculino, mientras mamá prepara un buen asado.
Una procesión de carricoches obstaculiza las aceras. Un domingo soleado es tremendo.
Hoy es el día de los olores, de bloque en bloque se perciben los aromas del alimento cocinado a fuego lento, que tratan de escapar por la ventana, atrayendo al paseante y recordando, aquella fuente de cordero que tomé con mi familia en el pueblo.
Es el día por excelencia de ir a misa, de leer el periódico en un banco; cuando dar un largo, largo paseo, es más que apetitoso, es descansado, relajante.
Sin embargo, al atardecer, todo cambia. Los adultos quedan en casa, algo tristes, pues otro fin de semana ha pasado, y con ello una semana, y con ello un mes… y encima, mañana al tajo.
Los niños ultiman los deberes, preguntan a los padres, mamá se sienta con ellos.
Anochece temprano. Y yo, que ni adulta ni niña, observo estas menudeces que me entusiasman tanto, los hechos cotidianos, el trasiego del domingo.

2 Comments:

Blogger carmenka said...

Es cierto, los domingos se respira un aire especial. Si una persona durmiera durante días y despertara un domingo, seguro que se diría: "Hoy debe ser domingo".
Al mirar por la ventana los trajes de la gente, el ambiente de la calle, vería, que no es sábado, ni martes, ni jueves, se nota que es domingo.

13 noviembre, 2005  
Blogger Un hábito no es una necesidad said...

Es verdad lo que dices pero yo los percibo negativamente. Me dan depresión.

13 noviembre, 2005  

Publicar un comentario

<< Home