
No tengo el poder de exigir el porqué
¿a quién se lo exijo?
Nadie tiene la respuesta
¿se lo pido a Dios?
Somos unos desgraciados
expuestos a los abatares de la existencia.
Nadie tiene la esencia del ser en sí misma
ni las reglas de cómo llegar a poseerla.
Me consuela reconocer
que no soy dueña de mi pensamiento
que, lo que piense, sea malo o bueno,
no me pertenece.
Soy dueña de mis actos.
Por ello, sólo debo actuar ante lo que se presente,
ante lo que esta vida me traiga de repente.
Actuar de acuerdo siempre con mi conciencia,
tratando de hacer el bien
de la mejor manera que pueda.

1 Comments:
Eso es, no somos dueños de nuestros pensamientos pero sí de nuestros actos.
¡¡¡Pensar menos y actuar más!!!!
Publicar un comentario
<< Home